Excerpt for Antropos by , available in its entirety at Smashwords

ANTROPOS

Frank Desmedt

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La Encomienda

Todo existe a la vez, todo profundamente interrelacionado. Es un estado total que proviene de lo vibrátil; es lo vibratorio configurando un ambiente global. No hay intersticio de la realidad que sea estático o exento de frecuencias vibratorias. En cada punto de la realidad existe, simultáneamente, una infinita gama de niveles vibratorios, y es tan sólo el efecto de la interacción de estos estratos lo que produce aquello que un ser dotado de discernimiento puede percibir. En el trasfondo de cada cosa se vislumbra un mismo patrón, el cual se repite una y otra vez a diferentes escalas y en subsiguientes niveles de resonancia vibrátil.

No obstante, este repetitivo diseño sólo le será evidente al ser que tenga un ininterrumpido estado de lucidez. Bien cierto es que una consciencia parcial no puede percibir lo mismo que uno total. Pero, el parcial sí puede captar, visualizar y vivenciar lo que está presente en ciertas y determinadas franjas o niveles vibratorios de la Totalidad. La gama de frecuencias que logra percibir esa consciencia parcial, formarán ambientes o módulos energéticos de frecuencias vibratorias similares, o bien, lo que llamaremos Cofrecuencias.

Lo que percibe un determinado tipo de consciencia parcial, no es necesariamente lo mismo captado por otro. Unos pueden apreciar mejor lo formado por la concentración de cierto rango de vibraciones, y otros lo configurado por oscilaciones de otras frecuencias. Y es debido a ello que cada consciencia parcial sólo logra distinguir lo estructurado a partir de vibraciones afines a su sistema de percepción y, por lo tanto, dejará de percibir el resto del ambiente que le rodea.

Cuando una consciencia parcial simultáneamente capta lo que existe en más de una Cofrecuencia, es decir, en más de un ambiente energético, estará percibiendo de manera Transfrecuencial. Y esta es la única manera en la que una consciencia parcial pudiera llegar a distinguir la unidad y la continuidad del Todo.

Podemos imaginar lo Cofrecuencial como energías-fuerzas contenidas en un mismo estrato horizontal, donde cada nivel energético forma una dimensión que se distingue perfectamente de la siguiente o de la anterior.

En cambio, lo Transfrecuencial es un estado, o una acción, que se expresa verticalmente, a través de todas las “horizontalidades” Cofrecuenciales. El ambiente Cofrecuencial no tiene límites laterales; tampoco los tiene la “verticalidad” de la infinita Transfrecuencia, cuyo efecto se nota cuando la lucidez recorre lo vibratorio desde las frecuencias más largas hacia las progresivamente más cortas (o vice-versa).

Es inútil buscar el origen o los linderos exactos de lo Transfrecuencial, pues tan sólo se hallarán los límites propios de una consciencia parcial. Las estructuras energéticas no comienzan ni terminan; mas, la capacidad de percibirlas, sí.

Para apreciarlo mejor, se debe comprender que cada efecto es el producto de un racimo de vectores generados por una bien calibrada causa. Su propagación, junto con los nuevos efectos que cada vector engendra, siempre ha sido sistemáticamente evaluado y contestado por el SiCEN, la agencia encargada de dar forma y manifestación a todo propósito implícito en las señales recibidas por su dispositivo de enlace con lo Creador.

El SiCEN es el superlativo mecanismo de intermediación entre la aún inexpresada Intención Suprema y su posterior realización—una cristalizante frontera entre el impulso funcional (el diseño original) y el sistema más apropiado para su manifestación.

En fiel acatamiento a los constantes y variados propósitos provenientes de la energía primordial, los multifacéticos procesos del SiCEN administran la red formada por los interactivos componentes vigentes en cada banda Cofrecuencial de esta parte de la realidad.

Cualquier cambio en las energías provenientes de lo Elevado, hará que el SiCEN impulse un nuevo efluvio de ajustes hacia los intangibles tensores que sostienen a cada faceta de la Totalidad: la tenaz pero efímera configuración cuya duración es de apenas un instante, una fina rebanada de la eternidad.

Si de generar se trata, de inmediato selecciona el SiCEN las apropiadas frecuencias de su paleta vibratoria, reuniéndolas luego en un haz que certeramente proyecta hasta el predestinado ámbito Cofrecuencial. De este modo, desde siempre y por siempre, el SiCEN regula los vórtices creadores en las cuadráticas frecuencias de Antaros, mantiene generada la multi-realidad de Víntegar, sostiene las elásticas bases de Crástal, calibra las... Pero, ¿para qué siquiera comenzar a nombrarlos?

Con la sintaxis de esta primitiva manera de comunicarnos, mediante este escrito, sólo me será posible dar los nombres de una minúscula porción de la ilimitada Transfrecuencia, siendo ésta, a su vez, apenas un diminuto cubículo de un infinito mucho más vasto aún.

No obstante, que quede bien claro: sólo los ubicuos y preponderantes procesos del SiCEN, pueden producir el impecable sincronismo, así como ejercer la exacta mesura y calidad de energía requerida para mantener funcionando al dinámico estado, donde la perfección se halla en una permanente búsqueda de la ultérrima excelencia.

Es en este preciso instante cuando la interface metavibracional del SiCEN comienza a recibir la pulsante secuencia de un nuevo Designio. Advertida su clave de alta prioridad—sin demora alguna—el objetivo es dirigido hacia el Circuito Interpretador. Allí se descifra, se le agregan las coordenadas de localización y se retransmite, sin pérdida de tiempo, al Distribuidor General de Información. Éste, al detectar un mensaje con la contraseña preferencial, utiliza una de las líneas más directas para—de inmediato—canalizarlo hacia el Procesador Central. En sí, el mensaje dice:

COORDENADAS: Cuadrícula Elnath, Alhena, Aldebaran seis, Mintaka guion dos.

NOMBRE: T3.

CLASE: Area experimental, con hologramas de simbiosis automatizada.

EVOLUCIÓN: Pre-integración. Ideogramática efectual.

OBJETIVO: Producir una nueva configuración energética capaz de utilizar al máximo los procesos del SiCEN, de acuerdo a lo que su diseño intrínseco y su libre albedrío le permitan realizar.

Ahora bien, siendo el elemento “libre albedrío” una cualidad facultada sólo por lo Creador, el SiCEN reconoce que no tiene la potestad de generarlo. Por ello, decide emprender una rebusca para ubicar las áreas de la vasta red Transfrecuencial cuyo tipo de permeabilidad, es decir, falta de cohesividad Cofrecuencial, le permita al portador de dicho elemento “fluir” hasta las inmediaciones de las coordenadas indicadas. Desde allí, luego podrá ser canalizado hasta el ambiente T3.

La Creación

Después de explorar incontables posibilidades, los certeros procesos del SiCEN indican que lo buscado se halla entre los miembros de la egregia sociedad de los Adamantes, seres dotados de un conveniente grado de lucidez, lo cual les provee de una excelente capacidad de adaptación. Además, ya están habituados a hacer pleno uso de su libre volición, y se encuentran ubicados a tan sólo tres módulos de diferencia vibratoria con respecto a T3.

Es importante tener en cuenta, que debido a la extrema diferencia de ciclaje entre las vibraciones de un módulo Cofrecuencial y las del siguiente, lo presente en uno, poco o nada percibe directamente de lo que existe en el otro—tanto menos a tres módulos Cofrecuenciales de separación vibratoria. Es por esto, que si bien el ambiente de los Adamantes y el del sistema T3 están en un mismo bloque de la realidad, la imponente diferencia entre las bandas vibratorias y la densidad de las estructuras energéticas de las mismas, dificultan enormemente su mutua percepción.

Sin titubear, luego de ser consultados, los estilizados Adamantes le hacen saber al SiCEN que están dispuestos a participar en tan magno proyecto, aún después de enterarse de que T3 es un submódulo energético estrictamente efectual, es decir, que las causas de lo que allí sucede no siempre son evidentes, por lo cual, tendrían que aprender a deducirlas. Empero, para decidir cuál de ellos habría de ser el primer voluntario, el SiCEN, con toda discreción, lo deja a su propia y libre elección.

De seguido, el SiCEN abre una nueva base de datos con la expresa intención de incluir en ella, los resultados de la evaluación de las estructuras holoides ya existentes en T3.

Luego de reunida y depurada esta información, se seleccionan sólo las funciones y características que han demostrado un sólido pragmatismo y una inmejorable estabilidad funcional.

En seguida, los intangibles Graficadores del SiCEN, indetenibles e incansables, combinan lo seleccionado hasta configurar una nueva proyección holográfica—la poderosa sonda Transfrecuencial que habría de llamarse:

REBÍS

Sin vacilar, los apropiados Circuitos Sintetizadores comienzan a codificar la extensa programación necesaria para el manejo de la nueva sonda, la cual se controlará mediante simples comandos mentales emitidos por el Adamente. De este modo, mientras el SiCEN mantiene operativos los servosistemas del Rebís, será el propio Adamante quien los dirija hacia una u otra actividad, una vez que esté presente en T3. Otros mecanismos canalizarán hasta su destino, de manera automática y muy gradual, el punto focal de la lucidez del Adamante.

Los planos indican que la sonda Transfrecuencial, es decir, el Rebís, estará configurado por tres potentes transductores unidos en secuencia serial, cada uno de los cuales se mantendrá generado con la plástica esencia vibratoria correspondiente a los módulos Cofrecuenciales a ser atravesados. Todo ello, en estricta concordancia con el protocolo de interrelación energética vigente en cada módulo.

Según cada transductor se vaya formando, en su interior se irán moldeando seis integradores de frecuencia, cada uno perfectamente capacitado para controlar un sexto de la banda vibratoria total del transductor en cuestión. Todo el conjunto será muy parecido a una “escalinata” compuesta por tres gigantescos peldaños, Transfrecuencialmente descendentes, en donde cada uno, a su vez, contendrá una escalera compuesta por seis escalones descendentes.

En realidad, el plan del SiCEN es muy simple: lo que se busca es darle al Adamante, el mecanismo idóneo que gradualmente produzca en cada módulo Cofrecuencial el correcto índice de permeabilidad, para que su capacidad de lucidez pueda filtrarse, seguida y progresivamente, a través de vibraciones cada vez más compactas, hasta llegar al denso conglomerado vibratorio que forma la plataforma existencial del sistema T3.

Es conveniente recalcar que el Adamante es un libre estado de consciencia, cuya intangible expresión se puede anclar en uno o más niveles Cofrecuenciales, para luego interactuar con la amplia gama de formaciones presentes en cada Cofrecuencia. Cada uno de los tres transductores del Rebís proporcionará al Adamante un mecanismo de interacción, para que pueda lograr el mencionado anclaje.

No sería correcto pensar que el Adamante se va a mover, o que algo de sí mismo se va a trasladar desde un ambiente Cofrecuencial al siguiente, cuando éste haga uso de los transductores. No, más bien hay que entender que será tan sólo el punto focal de su discernimiento lo que se irá combinando—integrando, si se prefiere—secuencial y progresivamente, con las respectivas funciones presentes en cada Cofrecuencia, siempre por medio de los servosistemas correspondiente a cada transductor.

De esta manera, al llegar al otro extremo de la sonda Rebís, el Adamante se habrá fusionado—acumulativamente—al material de los tres transductores y por lo tanto, a los tres módulos Cofrecuenciales.

Finalmente, los preparativos están listos—justo cuando los ciclos mayores se encuentran en su óptima alineación.

Los Adamantes, en su propio ambiente, distinguen con toda claridad el devanado campo de excitación inicial del Rebís. Asimismo, fácilmente pueden divisar la cámara del embocador correspondiente al primer reductor de frecuencias del primer transductor, cuyo intrincado mecanismo ha sido estructurado con los refulgentes y maleables materiales propios de las Cofrecuencias más ligeras. No obstante, ninguno de ellos, por más que lo intentase, logra apreciar tan siquiera algo del segundo reductor, simplemente porque la gama vibratoria del material que lo constituye, está completamente fuera del alcance de su capacidad de percepción.

Sin mas demora, el Adamante voluntario toma su posición, y así comienza a integrarse al esponjoso acople de micro-osciladores que forman la sección inicial del Rebís.

El Adamante enseguida siente que es cuidadosamente envuelto, casi acariciado, por una delicada red de titilantes filamentos, cuya transparente y etérea consistencia era varios grados más tenue que la suya misma. Tan sutil resulta esta fase del proceso, que no detecta la tersa y comedida secuencia con la que millares de diminutos “enganches” atracto-repulsores, se van alineando con cada punto de su esencia vital. Así, de manera muy lenta y gradual, el Adamante siente que cae hacia dentro de sí mismo y que a la vez, poco a poco va dejando de percibir las familiares formas, matices y tonalidades de su siempre luminoso mundo.

Según avanza el proceso de implotación vibratoria, el Adamante, ajeno a todos los pormenores técnicos de la operación, de la compleja estructura del Rebís sólo percibe el reductor donde el foco de su lucidez está presente—del próximo, nada capta; del anterior, nada recuerda—pero, sí nota que una progresiva penumbra lo va envolviendo, mientras el suave mecanismo del Rebís lo arrulla con sus reconfortante palpitar.

Luego, al llegar al trasfondo vibratorio más denso del primer reductor, siente que la etérea estructura del Rebís se estrecha tremendamente, tanto así, que toda su esencia queda convertida en un sólo pulsante y alargado haz energético. Allí siente que una poderosa e irresistible fuerza se apodera de su ser y que espasmódicas contracciones le recorren con impunidad. La presión es tremenda, y siente que no puede resistir más!

Y en un instante, al quedar avasallado lo último su resistencia, desaparece todo vestigio de su lucidez.

Esto, por razones mas bien técnicas, desafortunadamente, es algo que el Adamante tendrá que repetir cada vez que circule por la zona de transición entre un reductor y el siguiente. Es el inevitable efecto que proviene de pasar de una densidad incorpórea hacia otra más espesa; de lo diluido a lo concentrado, desde lo global hacia lo particular: era la reconducción de un universo al siguiente—algo completamente inevitable.

Al final del primer transductor, el Adamante lentamente se repone... Pero, ¿en verdad se recupera? ¿Qué será peor: el no-ser o el no-comprender?

Afanosamente busca su habitual unidad con el Todo. Mas, todo es en vano. Su amplia comprensión de toda causa y efecto—se había desvanecido!

No logra entenderlo ... ¿Cómo es posible que para comprender algo, ahora tenga que lidiar con estructuras hechas de letárgicos y pesados bloques conceptuales?

¿Y todo para qué? ¿Para deducir una sola y mísera definición? Bah!

Siente que atrás ha quedado su suave, vasta e instantánea comprensión global, para ahora tener que sumergirse en la viscosa incoherencia del intelecto. Si, de aquí en adelante, el Adamante tendrá que calibrarlo todo mediante la deducción, hipótesis, teoría, algoritmo, fórmula, premisa, lógica... Cuántas aterradoras y desconcertantes herramientas mentales!

La agobiante cantidad de incógnitas y la exagerada falta de respuestas, se confabulan para cercar al Adamante con una nueva y totalmente desconocida sensación de finitud... Aquél tenue y remoto perímetro que su consciencia antes apenas lograba discernir, es ahora el sólido muro que abruptamente separa lo concreto de lo abstracto.

Cuánta diferencia con respecto al estado de libre asociación de cuando... cuando... ¿Cuando qué? Extrañamente, por más que se esfuerza, ya no logra asir el apropiado elemento de comparación.

Así continúa su indetenible integración al servosistema que le proporcionará, de ahora en adelante, lo que llamará: sus pensamientos conceptuales.

Y mientras esto sucede, otra insoportable elongación lo toma por sorpresa! De nuevo la terrible compresión sacude e irrespeta cada fibra de su ser, volviendo a exprimirlo hasta extinguir la luz de su concientizar. El Adamante ahora fluye, raudo, hacia el segundo transductor del Rebís.

Al despertar, no sólo se halla navegando entre los islotes formados por sus incontestadas preguntas, sino que ahora también es rudamente atropellado por una volteriana multitud de caprichosos arranques. Éstos, inexplicablemente, parecen disputarse el turno para continuar con la fragmentación de su ya maltrecha concentración.

De pronto, se siente irrefrenablemente atraído hacia lo que ahora le parece ser el único y más importante objetivo de su existencia!

Comienza a perseguirlo con obsesión! Con libertinaje! Con total vehemencia!! Tan sólo para rechazarlo una vez que lo tiene a su alcance, porque ahora es una nueva meta, una mucho más llamativa y policroma, la que ha hecho su seductora aparición. Impulsivamente y sin poder reflexionar al respecto, sucumbe ante la cautivante magia que lo hala hacia esa nueva tentación! Si, este es el precio que el Adamante debe pagar por incorporarse al segundo transductor, el que de allí en adelante—automáticamente—se ocupará de manejar sus recién adquiridas emociones.

Una y otra vez, el Adamante siente que su ser es despiadadamente zarandeado por el incontrolable vaivén de atracciones y tensiones que lo atenazan, hasta que de nuevo todo se aplasta y se plisa—drásticamente—al tener que integrarse al tercero y último transductor.

De nuevo sale de la oscuridad; pero, tan sólo para encontrarse envuelto en la pesada, espesa y pegajosa penumbra del holográfico extremo terminal de la sonda de proyección, en un entorno donde solamente logra percibir un rítmico palpitar, allí, justo en el centro del Rebís.



Ha llegado el primer Antropos, fusión del Adamante y el Rebís, a T3

El Despertar

Atrás ha quedado su pluri-dimensional percepción de ser uno con el Todo. Ahora, poco—en realidad, casi nada—logra recordar de un lugar muy, pero muy lejano, cuya amplitud y luminosidad rápidamente se van extinguiendo en su memoria. Siente una amarga mezcla de horror, confusión y melancolía por la pérdida de lo conocido y un rayante terror al presente, totalmente extraño.

De todo ello, lo que más le impacta es la angustiosa sensación de total aislamiento y soledad: el estar inmerso entre alienantes impresiones que le son terriblemente ajenas.

El Adamante, ahora convertido en Antropos, se siente incómodo, comprimido y sofocado dentro de la tri-dimensional coraza en que se ha convertido el Rebís. No sabe qué hacer para detener, o simplemente huir, de aquel enajenante diluvio de impresiones que los mecanismos del Rebís insisten en presentarle. Tampoco atina cómo zafarse de la hostil maraña que ruda y obstinadamente, se empeña en disfrazarlo todo con la densa máscara del espacio y el permanente antifaz del tiempo.

Ay! Pero, ¿cómo subsistir en tan opresivo bolsillo de la realidad?

Detectando el incómodo forcejeo del Adamante, el SiCEN, con infinito cuidado, emite una secuencia de oportunos comandos hacia el banco de circuitos giroscópicos del Rebís. En específico, hacia los mecanismos encargados de estabilizar las fuerzas de enlace entre el primer y segundo transductor, proceso que detiene tan sólo cuando el Antropos comienza a dar señales de mayor autocontrol. Este ha sido tan sólo el primero de los incontables ajustes que habrían de ser aplicados, para lograr el crucial punto de equilibrio entre los múltiples componentes de un sistema que cruza, reside y se expresa—simultáneamente—en varias realidades correlativas y sin embargo diferentes.

Al calmarse, no obstante su pesadez, el Antropos hace un supremo esfuerzo por reunir los dispersos retazos de su atención.

Lentamente, trata de enfocarse en el pictograma que con objetiva insistencia le es presentado, allí, justo en el punto central de su lucidez.

Permanece largo rato absorto en el extraño recuadro lleno de extraños símbolos que, desafortunadamente, nada le significan.

Pausadamente, deja que el punto focal de su atención flote hacia una de las esquinas superiores del pictograma. Y tan pronto lo hace, todas las formaciones presentes en esa área se desplazan hacia el centro del recuadro! ¿Qué significado podrá tener esto?

Intrigado, desplaza el enfoque de su percepción hacia una combinación de manchas especialmente atractivas, muy cercanas al borde inferior del recuadro—y de nuevo, todo adopta otra configuración! Que efecto tan interesante!

El Antropos, ahora reanimado y entretenido con el ir y venir de las múltiples formas y colores, se vuelve un tanto más osado y se aventura a zigzaguear su atención de un punto a otro, de un lado al contrario y de arriba abajo, resultándole la mezcla de efectos, simplemente fascinante!

Todo va muy bien hasta que, de pronto, algo diferente ocurre! El Antropos, sin darse cuenta, había sobrepasado el borde del pictograma, fijándose en un punto mas allá de su borde externo y, asombrosamente, toda una sección del Antropos se ha movido!

Ahora, todo lo representado en el pictograma ha cambiado. ¡Todas las imágenes son nuevas!

¿De qué se tratará todo esto?

Habiendo girado su campo visual unos 60 grados, una llamativa configuración atrae tanto su atención que algo le hace querer tenerla, palparla, poseerla... De pronto, una vez más, algo inesperado ocurre! Ahora, el Antropos ha hecho que una parte de su estructura se desdoble y se extienda hacia la mencionada figura. No sólo eso sino que enseguida la rodea con unos flexibles apéndices y luego, al retraer su extensión, la imagen así atrapada, según la va acercando, se agranda tanto que termina por ocupar todo el pictograma! Qué fenómeno tan curioso!

Demás está decir que esta ha sido nada menos que la primera experiencia entre el Antropos y el sempiterno espacio tri-dimensional de T3.

Todo va bien, hasta que se da cuenta de que varias de las configuraciones presentes en el pictograma, extrañamente, logran escapar a la capacidad afianzadora del Antropos. Y que, por más que extendiera su prolongación, abriendo y cerrando repetidas veces las pequeñas protuberancias flexibles, no lograba asirlas.

¿Por qué?

Al rato, justo cuando llega al ápex de su frustrante empeño, siente que un fuerte temblor recorre toda su masa estructural y que el Antropos, muy gradualmente, comienza a cambiar el centro de su equilibrio al ejecutar una serie de bien coordinados movimientos, para entonces quedar completa y verticalmente erguido!

Ahora sí que han cambiado las sensaciones!

Y por si fuera poco, un complejo mecanismo comienza a ejecutar una cadenciosa acción que hace que todo el Antropos se mueva, es decir, se traslade a sí mismo, en dirección a la tan ansiada configuración, para luego—finalmente—poder afianzarla!



Para el SiCEN, llevar adelante el dinámico y delicado equilibrio entre las múltiples facetas involucradas en mantener estable al Antropos, es una labor que le resulta en extremo simple. Todo es muy parecido a lo que ha venido haciendo con el resto de las manifestaciones holoidales plasmadas en T3.

Todo es automáticamente evaluado y compensado por el SiCEN.

Es notable que sólo la capacidad de libre concientización del Adamante, ahora integrado a la estructura del Rebís, lo cual ha dado forma al Antropos, tiene el manifiesto poder y privilegio de NO estar sujeta a la autoridad del SiCEN. Este no puede calibrarla ni alterar su entelequia directamente; mas bien, debe procurar el requerido apoyo a la creatividad del Adamante, sobre todo cuando éste actúe en armonía con las tendencias del campo global. Esta es la base del proyecto entre manos.

El Antropos es, pues, un solitario punto de libre discernimiento que tiene la capacidad de enfasarse con los mecanismos creativos del SiCEN—solo, en medio de un infinito y automatizado Cosmos.

Oniroide

Nada puede hacer el SiCEN para remediar el estado oniroide, semi-amnésico, en el que temporalmente ha quedado atrapada la consciencia del Adamante.

Para remediarlo, debe dejar que éste evolucione y se adapte por sí mismo a la tremenda diferencia vibratoria que la cohesividad Cofrecuencial le presenta a su nueva manera de ser. Ha de permitir que su creación, el Antropos, vaya descubriendo por experiencia propia, el extraordinario potencial de las funciones que se han incluido en su ser.

Menos mal que la expresión del Antropos puede ser ajustada por la gradual, pero constante, influencia de los rítmicos ciclos producidos por el SiCEN. Como dije antes, el Adamante, ahora convertido en Antropos, forma parte de un sistema que de continuo impele todo hacia su perfección.

La nítida holografía presentada por la sonda Rebís en T3, es generada por el tercero, más denso y último transductor de la secuencia. Sin embargo, lejos de ser una proyección inerte, esta le permite al Antropos interactuar con todo aquello cuya constitución vibratoria esté cercana a los 4.05 x 1016 ciclos por segundo, en cualquiera de sus estados relativos.

Esta terminación holográfica, además, le proporciona al Antropos la conveniente sensación de tener una “consistencia” parecida a la de las otras formaciones presentes en T3. Y asimismo, le permite hacer uso de varios tipos de sensores con los cuales poder percibir, si bien no la totalidad de frecuencias vibratorias allí presentes, si lo suficiente como para lograr una eficaz interacción con el entorno del T3.

Cabe decir que con todos los procesos que el SiCEN pone a la orden del Antropos, éste puede desarrollar su propio y particular estilo creativo, según la cadencia de sucesos cíclicos que rigen al sistema T3. Todo ello en perfecto acuerdo con los originales Preceptos Superiores antes recibidos.

Al ser dueño de su voluntad, el Antropos puede o no hacer uso de los programas ofrecidos por el SiCEN. Más adelante descubrirá que cualquier acción que armonice con estas funciones estará enfasada con el sentido evolutivo permanentemente sustentado en T3, es decir, con aquello que produce su creación continua.

Sólo así podrá Antropos valerse de todo el potencial del SiCEN.

Pero si el Antropos, voluntaria o involuntariamente, consciente o inconscientemente, entorpece, distorsiona o desvía la acción favorecida por las funciones del SiCEN y por ende, no permite que se lleve a cabo el mencionado enfasamiento cósmico, estará perdiendo su tiempo y esfuerzo al codificar rutinas irrealizables, según el principio que dice:

Mientras mayor sea la divergencia entre el vector direccional de una acción y la síntesis de condiciones dinámicamente apuntaladas por el SiCEN, tanto mayor será la desproporción entre la máxima efectividad posible y el resultado obtenido por esta acción.”

Parábolas y Alegorías

Después de esa primera proyección, innumerables veces tuvo que repetir el SiCEN el ahora rutinario proceso de implotación Transfrecuencial, habilitando una sonda Rebís a cuanto Adamante habría de ser proyectado hasta T3. De esta manera, llegan a haber tantos Antropos en T3, que el SiCEN decide establecer un justo y conveniente sistema de presencia, mediante el cual, cada uno permanece en T3 lo suficiente para evolucionar un click más de su ciclo vital y luego retornar a su propio ambiente—simplemente poniendo en reversa el sistema de proyección del Rebís.

Los Adamantes mismos, después de sus vivencias en T3 y ya de regreso en su prístino ambiente original, recuerdan hasta el más mínimo detalle de las experiencias allí vivenciadas; pero, mientras están en T3, desafortunadamente, son muy pocos los Antropos que recuerdan algo de su propio mundo.

En realidad—hay que admitirlo—es bastante difícil apreciar las cosas desde la perspectiva de un Antropos.

En primer lugar, hay que hacer un verdadero y sostenido esfuerzo, para adaptarse a la limitada profundidad de campo que proviene de tener que percibir pictogramas que sólo incluyen elementos de la Cofrecuencia más inmediata, y que dejan fuera a todo el resto de la Transfrecuencia, como si ésta no existiese.

A la vez, hay que acostumbrarse a que en T3 los hechos no evidencian una continuidad de acción entre lo que ocurre y el efecto que le sigue. No, todo parece estar fragmentado en episodios llamados “situaciones,” las cuales hay que extrapolar con segmentos de una extraña mesura llamada “tiempo.” Todo lo cual, desde luego, dificulta considerablemente el poder establecer el apropiado vínculo entre un efecto y su respectiva causa. Por supuesto, con tales limitaciones, la natural y preclara capacidad de concientización del Adamante, queda bastante enturbiada (por decir lo menos).

A pesar de ello, si hubieron Antropos que lograron mantener, o desarrollar, su original y cristalina lucidez, no obstante las trillones de oscilaciones vibratorias que la Transfrecuencia les habría de imponer.

Ellos pudieron conservar su perspicuidad, a pesar de la ineludible presencia del entorno Cofrecuencial más denso del T3, lo cual tiende a abstraer la atención de la mayoría de ellos.

Esos nobles y siempre recordados Coribantes y Egrégores generosamente trataron de compartir el producto de su claro discernimiento con los demás oniroides Antropos.

Con parábolas, metáforas y sencillas alegorías, trataron de hacer comprender a sus congéneres todo lo referente a la interacción Transfrecuencial. Explicaron como el libre albedrío del Adamante podía unirse con las poderosas funciones del Rebís y con los soberanos mecanismos del SiCEN, combinación que le proveía al Antropos capacidades cuasi-mágicas.

Esos iluminados seres, en tantas ocasiones y de las más diversas maneras, trataron de hacerles recordar a los demás enturbiados Antropos, que cada uno de ellos, en realidad era un valeroso Adamante. Es más, no sólo lo explicaron sino que con diferentes hechos demostraron lo que se podía lograr al alinearse con los poderosos procesos del SiCEN y las regentadoras energías-fuerzas de T3.

A decir verdad, fueron contados los Antropos que lograron vencer sus propios bloqueos, para así poder comprender lo que aquellos iluminados seres les quisieron dar a entender. Éstos, durante su breve estancia en T3, sin duda alguna, dieron lo mejor de sí mismos.

El Presente

La evolución del entorno T3 había avanzado unos grados más y sin embargo, la gran mayoría de los Antropos, al no tener en claro su verdadera ubicación ni saber que disponen de un mecanismo de orientación propio, se han convertido en presa fácil de los Explotadores de la Desinformación.

Las sencillas explicaciones de aquellos iluminados visionarios de antaño ahora son manipuladas y convertidas en populares, pero incomprensibles delirios.

Astutamente unos e ingenuamente otros, tergiversan por completo el contenido de las sabias palabras, tan generosamente dadas con amor fraternal. Y todo para que unos cuantos, igual o más extraviados que los demás, hábilmente fuesen urdiendo con su tridimensional lógica, toda clase de tétricos y angustiantes ideogramas con los cuales enrevesar la sensible programación de los Antropos.

De manera muy sutil y solapada, fueron difundiendo un intrincado seudo-sistema, el cual, en lugar de reintegrar, o de religar al Antropos con su esencia, sólo logra acrecentar al máximo la reinante desorientación, y por ende, agravar su conflicto existencial.

Con el tiempo, la tremenda desinformación y la excesiva acumulación de falsedades e incoherencias, comienzan a sobrecargar al segundo transductor del Rebís, ahogándolo en un espejismo de angustiosa culpabilidad. Luego, con la estudiada solemnidad y el fingido paternalismo que la apropiada representación histriónica requiere, en lugar de brindar claridad, información veraz y sobre todo, serenidad, la Venática Minoría se ocupa tan sólo de abusar, al autoproclamarse como “los únicos autorizados” para dar la “absolutamente necesaria asistencia” a todos los demás menesterosos y advenedizos Antropos de T3, para que éstos, dizque a la larga, puedan remediar su terrible confusión.

Blandiendo arteros sofismas, junto con el falaz ideograma del submodular Demogorgón, continúa la extensa y nefasta reprogramación de todo Antropos que estuviese al alcance de los mencionados Grupejos al mando de la Desinformación. Sin lugar a dudas, se puede afirmar que de aquí en adelante, cada acto, rutina o programa llevado a cabo por el Antropos, sufriría una espantosa deformación conceptual.

Mas, para aquellos que imponen, se apegan y defienden la Norma, cualquier argucia les era válida. Sobre todo, si con ello lograban reafirmar el poder que se derivaba de constituirse a sí mismos en “los únicos intermediarios autorizados” para establecer el contacto entre los Antropos y los objetivos procesos del SiCEN.

Primero, se ocuparon de distorsionar lo referente al sistema rotativo que controlaba la presencia de los Antropos en T3. Esto les pareció un tema muy conveniente para sus inconfesables fines, puesto que los atolondrados y oniroides Antropos no lograban entender lo que les sucedía al completar su ciclo de presencia en T3, para entonces tener que dejar atrás sus Cofrecuencias más corpóreas. Sin duda, un terreno muy fértil para que esos Avatarejos dejasen de aprovecharlo.

Se hace menester explicar que cualquier dato que impactara con suficiente intensidad los sensores del Antropos, sería incorporado por éste en su programación básica. Ello iría modelando, o condicionando, toda futura acción que incluyese directa o indirectamente al parámetro en cuestión. También es cierto que todos los datos que constituyen la programación del Antropos, unos con mayor esfuerzo que otros, pudieran ser removidos, sustituidos o modificados. Esto, siempre y cuando el Adamante, voluntaria o involuntariamente, no se opusiera a ello y que, además, estuviera dispuesto a soportar la necesaria reconfiguración que el Antropos automáticamente haría de cuanto programa que incluyese al dato en cuestión.

Para continuar con su nefasta influencia, la Hierática Minoría se confabula y decide poner en marcha lo que consideran ser su Plan Maestro.

Ellos bien sabían que para mantener el control, debían alejar a los Antropos—cuanto antes mejor—de todo aquello que les permitiese reorientarse por sí mismos. Por lo tanto, lo indicado era interferir, limitar y regular el libre uso del potencial que libremente le ofrecía el SiCEN a cada Antropos.

Ahora bien, de lograrlo, con un solo golpe de mandoble, habrían cercenado el libre albedrío de los Antropos! Y para llevarlo a cabo, nada más apropiado que generar y difundir los más alucinantes, aterradores e intrincados ideogramas con los cuales amedrentar, confundir y angustiar. ¿Cómo inventar algo mejor que execrar a cualquier Antropos que se atreviese a usar las funciones del SiCEN, siquiera un milímetro más allá de lo dictado por las Normas establecidas por ellos mismos?

De esta forma, así, de pronto, a la libre volición la convirtieron en algo maligno, impuro y peligroso—y para colmo, en lo causante de todas las calamidades de los Antropos!

Con toda perfidia, se las ingeniaron para propagar y convencer que todo aquél que osara infringir los Preceptos por ellos establecidos, se las tendrá que ver con las “consecuencias más nefastas y sombrías imaginables:” Con la monstruosa y eterna extinción, sujeto al ineludible encuentro con la abominable boñiga de las ignotas zonas hipo-frecuenciales!

Y lo logran! Se salen con la suya! Oh, lóbrega ocasión esta, en la que el Antropos comienza la etapa más ruinosa de toda su existencia en T3—Ha sucumbido ante la preponderancia de los Tratantes de la Repetitiva Influencia Negativa!

La Evaluación

Obviamente, el SiCEN está al tanto del insolente proceder de los Maquinadores; pero, en fiel acatamiento de los mandatos recibidos de la Energía Primaria, debe dejar que los Antropos continúen con su propio y libre acontecer. Los así adoctrinados Antropos—alucinados, extraviados, vacuos, desmemoriados y enajenados—pasan la mayor parte de su estancia en T3, en una estéril búsqueda de todo cuanto los Repetitivos Ideogramas les logran infundir. Y en medio de su desatinado proceder, el ritmo de su mutua interacción es cada vez más frenético; siempre más alienante y atemorizado.

Los Antropos ahora chocan con su entorno y entre ellos mismos, sin lograr lo que deben ni lo que quieren. Añoran resolver su angustiante situación; pero a la vez, continúan ignorando los procesos del SiCEN, todo en fiel seguimiento a lo inculcado por la Minoría que está al mando. Esto, con el tiempo, va generando una tremenda presión en todos sus transductores y poco a poco, cada Antropos comienza a mostrar fallas que afectan la estabilidad y la duración de su proyección holográfica en T3.

Y así, el inmenso potencial ofrecido por el SiCEN y la inquebrantable lealtad de sus servosistemas—todo esto y mucho más—es ahora desconocido por la mayoría de los Antropos, por lo que muchos de ellos, quizá demasiados, vegetan en la más vil de las miserias.

A pesar de estar obligado a mantener su actitud de “no-intervención,” el SiCEN también tiene la ineludible tarea de continuar con la evolución global de T3, pues el avance constructivo del Todo no puede detenerse por una sola de sus partes. Pero, por el amor que existe entre un creador y su creación, el SiCEN comienza una exhaustiva revisión de todo el Proyecto Antropos. Para lo cual procede a chequear todas las premisas y teorías empleadas en el diseño y la construcción del Rebís.

En su análisis, hace una pausa al llegar a la explicación referente al empalme que hay entre los enganches atracto-repulsores del Rebís y los puntos vitales del Adamante, técnica por la cual cada unión configurará un Antropos de diseño único entre las incontables combinaciones posibles. Esto permite que cada uno pueda discernir lo que hay en T3 desde una perspectiva más o menos similar a la de cualquier otro, y a la vez ser único en todo el sistema.

Ninguna configuración puede abarcar todas las posibilidades; pero, es indudable que la programación posteriormente inculcada, hará que el comportamiento de algunos Antropos sea más discordante con lo que el SiCEN mantiene creado en T3. Lo cual no embarga la posibilidad que tienen todos de descubrir, cada uno a su modo, cuál es esa realidad—su realidad—ya que, por muy extraviado que pudiera estar un Antropos, siempre tendrá abierto un canal para solicitar la generosa e imparcial ayuda del SiCEN.

Continuando su investigación, el SiCEN deduce que la mayoría de los Antropos está dejando de proceder según las cualidades de su propio diseño individual, para tratar de adaptarse a un patrón ajeno, impuesto por el medio circundante, y además, uno en completa discordia con la verdadera realidad de trasfondo.

Sistema T3: lo que comenzó como un ecológico ambiente de ciclos perfectamente acoplados, lleno de armoniosas formaciones automatizadas que funcionaban al son de los ritmos y cadencias generados por el SiCEN, ahora consta de inarmónicos autómatas, que por desconocimiento, desidia o inercia, se empeñan en arrasarlo todo.

Sí, en esto se han convertido los Antropos: en ignorantes autómatas que realizan una y otra vez la misma limitada, inefectiva y discordante programación.

Lo dicho, la omni-red administrada por el SiCEN no es estática.

La rítmica variación de intensidad de las Energías Primarias, provenientes de lo Creador, mantiene a todos los componentes en un eterno oscilar. Y en este vaivén, sólo lo que sea capaz de expresar un estado de dinámica simbiosis con las energías de trasfondo, logrará recorrer, uno a uno, los dientes del engranaje de la evolución que le corresponde.

Esta es una inapelable ley impuesta a cada componente: mantener la requerida flexibilidad para proceder a través de todos y cada uno de los mínimos y máximos, conviviendo lo mejor posible con toda la creación.

Cada uno ha de adaptarse a la indetenible y cíclica secuencia de estados relativos, en la cual:

todo lo vacío acumula,

todo lo que acumula llega a su punto de plenitud

y todo lo saturado se comienza a vaciar,

para luego repetirse el ciclo a lo largo de una nueva espira de la trayectoria evolutiva. Tanto así, que la intangible rueda de la evolución molerá cualquier cosa que trate de forzar su permanencia en uno sólo de los estados relativos.

Todo lo rígido, inflexible, insostenible o estático, eventual e inevitablemente será triturado, para que sus componentes sean usados como materia prima en la configuración de nuevas expresiones. Éstas, ojalá, sean capaces de manifestar un amor más cónsono con los atributos propios de cada entorno Cofrecuencial, para integrarse mejor con los principios Transfrecuenciales de la Unidad.

Las pulsantes, aserradas y largas ondas sinusoides generadas por la expansiva Energía Primaria, indican el logarítmico compás de la variación energética que cualitativa- y cuantitativamente ha de ser obedecida por el SiCEN.

El indetenible flujo y reflujo que recorre las Cofrecuencias, tiene la expresa finalidad de modificar las estructuras individuales, para que cada una logre integrarse mejor, a su propio y particular modo, con lo requerido por las condiciones Transfrecuenciales. Es algo que busca la fluida y equitativa distribución de su efecto, porque la estabilidad del conjunto depende del dinámico y equilibrado intercambio energético llevado a cabo entre las partes.

Desde hace poco, aproximadamente, desde 1999 Año Domini, uno de los factores especialmente fuertes de las Energías Primarias ha comenzado a ejercer una progresiva influencia sobre el ambiente T3. Indudablemente, ello ha puesto a prueba la cohesión de todos los enlaces funcionales que constituyen la omni-red del SiCEN. Este factor regenta al Averno.

Una vez más, es de recordarse que cualquier configuración que trate de mantener una manera aislada y autocrática de existir, sin tomar en cuenta los parámetros que rigen al T3, deberá rectificar su proceder de inmediato, o bien, atenerse a las consecuencias de su ineludible involución.

Los intangibles tensores que sujetan la realidad no pueden romperse ni desprenderse; pero, tampoco soportarán—impávidos—una perniciosa deformación que ponga en inminente peligro el proceso hacia la perfección del Todo.

Asimismo, la seudo-realidad aceptada por la mayoría de los Antropos, por supuesto, también sufrirá su cuota de ajuste. Mucho de lo que ellos ahora consideran ser lo más valioso de sus existencias, por estar basado en algo irreal, desaparecerá. Y aquéllos que no tengan en claro cuál es su verdadera función, se quedarán en el más profundo de los extravíos.

Según vaya siendo ajustado el campo vectorial de T3, los componentes de cada ideograma que no armonicen con el diseño de trasfondo, serán desintegrados y desincorporados de los programas que los hayan estado usando, quedando el resto de las instrucciones patéticamente desconectadas y sin interrelación coherente alguna.

Todo programa y rutina inculcada al Antropos ha de ser reevaluado y prontamente corregido o desechado, según mejor convenga. Nada debe poner resistencia a la simbiosis equitativa; nada debe bloquear el paso ni tratar de retener para sí mismo, en forma excesiva, el producto de la subida de intensidad del campo mayor.

Hasta los espejismos se basan en ondas reales, y desaparecen si cambian las condiciones que los generan.

La Solución

Lo que se busca es que los Antropos comiencen a ver a través de la cruel ilusión que les produce la falaz programación que les ha sido inculcada.

Ha de ser algo especial... Algo que a manera de un reconfortante bálsamo diluya los afilados cristales del temor. La solución deberá recordarles que en cualquier momento pueden hacer uso de los maravillosos procesos del SiCEN, para resolver cualquier problema o circunstancia que entorpezca su estancia en T3. Mas, la solución no vendrá cuando el Antropos lo desee sino cuando se necesite—en el momento más adecuado y de la manera que más convenga—siempre conforme a los ritmos, ciclos y tendencias vigentes en T3.

Repito: es crucial hacerle ver a los Antropos que cualquier tipo de parámetro (o procedimiento) irreal que haya sido incluido en el “Cuadro de lo Posibilidades” de su ser, puede ser modificado o sustituido por otra premisa más cónsona con la subyacente y verdadera Realidad, que en T3 lo que cada Antropos dé por posible realizar, siempre supeditado a su diseño individual y que no infrinja la armonía de los principios universales vigentes en este entorno, los poderosos, imparciales y automáticos procesos del SiCEN tienen que procurarle lo necesario para lograrlo.

Los Antropos de hoy deben conocer el Propósito que le fuera dictado al SiCEN por las omnipotentes Energías Primarias: deben enterarse de lo que le fuera expresamente encomendado por esas todopoderosas fuerzas:

Equipar a un ente consciente con todo lo necesario para que éste, mediante el uso de su libre albedrío, en consonancia con su diseño individual y con las leyes Transfrecuenciales vigentes en T3, pudiese:

Diseñar - Implementar - Desarrollar - Evaluar

Pues, reflexionemos, ¿De qué sirve tener una libre voluntad, si no existe un mecanismo mediante el cual se pueda llevar a cabo lo que libremente se decide lograr?

Luego de evaluar las miles de soluciones posibles, el SiCEN decide poner en práctica algo que ni somete ni compromete la libertad de los Antropos. Será un remedio muy sutil; algo con efecto asincrónico y subliminal. Algo de origen externo—mayormente gráfico—pero dirigido directamente hacia los controles del Antropos; algo que se integre de inmediato a su programación básica. Asimismo, ha de ser una acción que se ponga en marcha sin esperar la aprobación consciente del Antropos, ya que éste no se habrá percatado de la impactación subliminal.

Es por ello que el SiCEN decide hacer uso de uno de los tantos Antropos presentes en T3.

Se trata de un desconocido iconoclasta, cuyo diseño individual le permite ver un poco más a través de la dura costra del status-quo. Alguien, quien a pesar de sus propias limitaciones y temores existenciales, se presto para llevar a cabo la encomienda de escribir un simple cuento llamado:



ANTROPOS



Sobre el Autor

Si a ver vamos, soy una especie de híbrido triple. Mi crianza fue definitivamente europea (belga), mis primeros años de adolescencia fueron gratamente influenciados por el estilo de vida americano (en Glendale, Los Angeles, California), al comienzo de la era del Rock'n Roll (¿alguien recuerda?), y el resto de mi formación fue determinado por el siempre movido ambiente latinoamericano (en Venezuela y varias Islas del Caribe). Esto fijó en mi el orden y la disciplina del europeo nórdico, la moderna visión e imaginación progresiva del norteamericano, junto con el ánimo del latino.

Por profesión, soy Ingeniero de Sistemas Informáticos, especializado en la creación e instalación de sistemas computarizados para hoteles grandes, en América Latina.

Durante los últimos 25+ años, después de investigar diversas áreas y de sopesar mucha información controversial, he estado diseñando un sistema que nombré ASTRÓNICA (tiene muy poco en común con la Astrología clásica). En resumen, es una técnica que cualquiera puede usar para: 1) conocer sus atributos, cualidades y habilidades innatas, y 2) determinar las condiciones vigentes (exocausas astrofísicas) que inevitablemente influyen en nosotros y en nuestro ambiente. Usted puede probar la eficacia de Astronica por sí mismo, visitando el sitio web de Astrónica (www.astronica.org, en español e inglés - online desde 1997). Pruebe cualquiera de las aplicaciones gratuitas y fáciles de usar que allí encontrará. Todas ellas basadas en algoritmos astrónicos. Puede visitar el website con una computadora de escritorio o con una laptop. Si lo prefiere, no dude en utilizar un teléfono inteligente o una tableta. No hay que registrarse, todo es gratis, sin problemas—todo funciona muy bien!

Luego de retirarme de la informática hotelera, y después de haber armado el sistema astrónico, comencé a escribir en dos campos diferentes: la ficción y la no-ficción. En la sección de no-ficción, he escrito varios libros que tienen un trasfondo astrónico (por ejemplo, El Manual de Astrónica, El Ciclograma, Dinamia y Polaridad, Clave Terra, El Árbol Cósmico y El Círculo Oculto).

Mis escritos en la sección de ficción suelen incluir personajes que viven en el “imperceptible umbral” que se encuentra entre nuestra realidad cotidiana y el resto del Multiverso (por ejemplo, Imo, El Cuidián, Antropos y un cuento ultra-corto, Nada Habla). Me gusta llamar a este género MetaFicción: una Realidad más allá de la realidad.

Actualmente vivo en Caracas, Venezuela y trabajo a diario en Internet, para expandir y perfeccionar los recursos astrónicos. De vez en cuando, mi Musa se vuelve a despertar y me dicta un nuevo relato. Yo me limito a escribir lo que me dicta y a publicarlo, para compartirlo con mis queridos lectores.

Espero que le haya gustado este relato, tanto como yo disfruté escribiéndolo.



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